Mientras caminaba por el pasillo, Natalia se encontró con su mejor amiga, Dulce García, quien la esperaba sonriendo.
—Estuvo bien. Me fui de vacaciones con mis abuelos a la montaña. ¿Sabes qué es lo peor de regresar a la escuela? —dijo Dulce con una mueca.
—¡Es genial! Te ayudaré a encontrar tu salón. ¿Cuál es tu grado y grupo? —se ofreció Natalia.
Mientras Natalia, Dulce y Valentina caminaban juntas hacia el salón de clases, no sabían que ese nuevo ciclo escolar traería consigo cambios, retos y emociones inesperadas que transformarían sus vidas.
—Tener que despertar temprano de nuevo. Me acostumbré a dormir hasta tarde en verano —dijo Dulce riendo.
En ese momento, se acercó una chica nueva, que parecía un poco perdida. Natalia y Dulce intercambiaron una mirada curiosa.
—Bienvenida al Instituto Cultural Morelos, Valentina. Yo soy Natalia, y esta es Dulce. ¿De dónde te mudaste? —preguntó Dulce, amigable.
—¿Qué es? —preguntó Natalia, curiosa.